CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS DESDE EL NACIMIENTO HASTA LOS 6 AÑOS.

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS DESDE EL NACIMIENTO HASTA LOS 6 AÑOS. A continuación se presenta las características de los niños desde su nacimiento hasta los 6 años de edad, en este sentido es necesario señalar que cada niño tiene un ritmo de desarrollo distinto el cual va a depender de diversos factores, como: el contexto donde se desenvuelve, la estimulación que tenga tanto en el hogar como en la institución educativa, la alimentación, la madurez cerebral, entre otros de igual importancia. EL NIÑO Y LA NIÑA DESDE EL NACIMIENTO HASTA LOS 3 AÑOS El desarrollo y progreso en esta etapa resultan de la interacción con el ambiente y las personas que se relacionan con el niño y la niña, respondiendo a sus necesidades y sus deseos. Cada bebé es único, por eso es importante que el adulto identifique sus necesidades y características, dándole apoyo para que se sienta seguro o segura, y manifieste sus emociones. Los y las bebés desde sus primeros días comprenden el mundo como una suma de causas y efectos. Su comprensión se hace más compleja en función de las experiencias y conocimientos que van integrando. Su gran imaginación les permite lograr grandes avances en este proceso. El niño y la niña en esta etapa establecen relaciones de apego mientras crecen y tienen nuevas experiencias con otros y otras. Estos apegos pueden ser seguros o inseguros, dependiendo de la forma en que se maneje el proceso de separación de las figuras de apego, paso que se debe iniciar con períodos cortos de separación que se amplían gradualmente. Los recién nacidos pueden imitar las expresiones faciales de otras personas al observarlas, son capaces de sentir empatía, entristecerse cuando otras personas entristecen o alegrarse cuando otros sonríen. A partir de los dos años se inicia un proceso en el que buscan llamar la atención de los adultos y adultas, y demás personas que les rodean. Aunque disfruta del juego con otros niños y niñas, éste aún se realiza en paralelo, es decir, juegan de manera independiente junto a otros y otras. Desde el nacimiento y hasta los tres años el desarrollo motor del niño y la niña sigue un patrón céfalo-caudal y próximo-distal. Esto quiere decir que va adquiriendo el control de sus movimientos, iniciando por la cabeza hasta llegar a los pies y pasa de movimientos amplios para los que utiliza el brazo o la pierna completa hasta lograr el control de la mano o el pie y finalmente de los dedos. El logro más importante de esta etapa, en relación al desarrollo motor, es que hacia el final de la misma el niño y la niña se vuelven más diestros y diestras, y logran pasar del gateo a la caminata, hasta finalmente correr. A partir de estos logros, van experimentando la autonomía e independencia a través de sus acciones. Las actividades motoras y los movimientos corporales se desarrollan a partir de las experiencias sensoriales. En los primeros días los infantes reaccionan con reflejos innatos, posteriormente comienzan a adaptarse al medio a través de las experiencias nuevas y a actuar con intencionalidad usando su cuerpo. El desarrollo del lenguaje oral durante los primeros tres años de vida se inicia con la etapa del llanto como forma de comunicarse, luego con los arrullos (emisión de sonidos vocálicos) ligados al desarrollo del habla y posteriormente continúa con el balbuceo hasta lograr sus primeras palabras y frases. En este proceso construye su propio lenguaje, con la finalidad de manifestar necesidades, emociones y sentimientos. Esta construcción ocurre por imitación y a través del despliegue de sus capacidades cognoscitivas. Mediante la interacción social va descifrando algunas de las reglas y convencionalidades de su lengua materna, alcanzando un vocabulario que además de palabras incluye frases completas, aparece el “lenguaje egocéntrico”, también se puede evidenciar en el juego simbólico, utilizado para expresar sentimientos, deseos, necesidades y para dramatizar a los adultos y a las adultas sus movimientos y gestos, como por ejemplo limpiar, hacer ejercicios, bailar, conducir, utilizar la tecnología, entre otras actividades. En esta etapa el bebé está abierto a explorar y conocer de manera activa. Se inicia y manifiesta, de manera práctica y motora, el desarrollo de las nociones de espacio, tiempo y causalidad, lo que permite la construcción posterior de los conceptos. La atención del y la bebé es diferente de la del adulto. La capacidad de aprender, transformar y cambiar es maravillosa en esta etapa. Los niños y las niñas aprenden experimentando, analizando y creando teorías intuitivas de su realidad. EL NIÑO Y LA NIÑA DE 3 A 6 AÑOS En esta etapa, el niño y la niña reconocen su identidad sexual. Entre los 3 y 6 años, construyen su autoconcepto, vinculado a distintos aspectos del yo, principalmente en términos positivos. Son más independientes y seguros de sí mismos y de sí mismas. La colaboración y la disposición para compartir se vuelven más comunes; con esto el niño y la niña buscan conseguir reconocimiento y evitar la desaprobación. Han desarrollado la capacidad de identificar las emociones y los sentimientos de los y las demás, y muestran actitudes de protección ante los más pequeños. En esta etapa, colaboran y asumen responsabilidades en los espacios en que se desenvuelven. Cerca de los 4 años, se inicia la autorregulación, así como la comprensión y uso de las reglas, siendo capaz de aplicar este concepto a situaciones sociales variadas. Disfruta el juego de roles y al jugar prefiere hacerlo en equipo o coordinado con otros y otras, estableciendo reglas y normas. Para esta etapa, el niño y la niña eligen amigos, amigas compañeros y compañeras sobre la base de la proximidad y de su mismo sexo. Las diferencias individuales en el desarrollo motor son obvias en esta etapa. Los factores genéticos, la socialización y el entorno familiar también juegan un rol en estas diferencias. Otros factores como la nutrición pueden afectar el desarrollo intelectual y motor. El conocimiento de su esquema corporal aumenta. El niño y la niña identifican todas las partes externas de su cuerpo y sus funciones. Muestran interés por conocer algunas partes internas, identificando similitudes y diferencias con las demás personas. En esta etapa alcanzan la coordinación bilateral, es decir, de ambos lados de su cuerpo, adquiriendo cada vez mayor dominio: corren y dan medio giro, muestran mayor fortaleza al saltar con los pies juntos, caminan sobre líneas dibujadas en el piso sin salirse de ellas. Tienen mayor habilidad en la motricidad fina, pueden atarse los cordones de sus zapatos y abotonarse la camisa sin dificultad. Recortan formas y figuras utilizando las tijeras. Sus trazos son más precisos y finos, inclusive pueden copiar y trazar palabras, textos, figuras, entre otros. Aprenden a manipular objetos con destreza. Las capacidades manuales adquiridas en esta etapa les permiten un desempeño eficiente en las subsiguientes. La lateralidad se va definiendo a nivel cerebral y el niño y la niña muestran preferencia por el uso de una mano para realizar las actividades, tareas y trazos. El desarrollo del lenguaje en las edades de 3 a 6 años se caracteriza principalmente por su capacidad imaginativa. En estas edades imaginan e inventan el mundo a su antojo y por esta capacidad logran expresarse de muchas maneras, al tiempo que van respondiendo a las exigencias y situaciones de la sociedad. El desarrollo de la imaginación y la fantasía les permite crear cuentos, dibujos, poesías, canciones, adivinanzas, juegos imaginarios, entre otros. El lenguaje es fluido, favoreciendo la expresión de sus pensamientos, estados de ánimo, deseos y sentimientos, a través de diferentes formas de expresión: diálogo, gestos, llantos, abrazos, besos, caricias, indiferencia, plantean preguntas, buscan respuestas y responden de manera coherente a las que se les formulan. Son capaces de comunicarse con frases y luego a través de oraciones complejas. Al finalizar esta etapa puede vocalizar de forma correcta, mostrando pleno dominio del repertorio fonético, describen con detalles los objetos, las personas y lugares conocidos. Pueden relatar experiencias vividas, así como la trama de una película, libro o programa televisivo. La escritura no convencional se inicia con trazos y líneas con intención de comunicarse o para escribir su nombre como forma de Identificar sus producciones o pertenencias. Al avanzar en esta etapa serán capaces de identificar, copiar y escribir su nombre, así como textos sencillos, con características convencionales, muestran interés y entusiasmo por las narraciones y pueden comprender su secuencia al escucharlas, identificando los personajes o el lugar donde se lleva a cabo la historia. También pueden anticipar lo que va a suceder, cambiar partes del cuento y comprender dónde inicia, cuál es el problema y cómo termina. En esta etapa pueden comenzar a leer de manera no convencional algunos textos significativos de su entorno, a partir de imágenes o identificando letras y palabras conocidas. Con apoyo del adulto puede interactuar con textos comprendiendo su contenido y reconociendo algunas palabras significativas, se expresan de múltiples formas a través de la música, creaciones artísticas, dramatizaciones y expresión corporal. Su dibujo pasa por etapas, comenzando con líneas, figuras, el monigote para representar personas y animales hasta lograr dibujar la figura humana con detalles.

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